Conocida también como María Martínez Sierra, fue una escritora, pedagoga, dramaturga, traductora y política española. Su trayectoria estuvo vinculada a un fuerte compromiso con la educación, los procesos de modernización cultural y la incorporación de las mujeres a la esfera pública durante el primer tercio del siglo XX.
Nació en San Millán de la Cogolla (La Rioja), el 28 de diciembre de 1874. Hija del doctor Leandro Lejárraga y de Natividad García, que se ocupó en primera instancia de su educación. Posteriormente se formó en Madrid, en la Institución Fernando de Castro para la Educación de la Mujer, donde estudió Magisterio, idiomas y comercio, obteniendo el título en 1894. En 1895 consiguió, por oposición, destino como profesora en la Escuela Modelo de Madrid.
Desde finales del siglo XIX desarrolló una intensa actividad literaria, cuya producción fue publicada en gran medida bajo el nombre de su marido, Gregorio Martínez Sierra, circunstancia que ha condicionado históricamente la atribución de su obra.
Participó en distintas revistas de la época y desarrolló una amplia producción que abarca teatro, ensayo y artículos. Entre sus obras destacan Cartas a las mujeres de España (1916), publicadas inicialmente en la revista Blanco y Negro en 1915, a las que siguieron títulos como Feminismo, feminidad, españolismo (1917), La mujer moderna (1920) o Nuevas cartas a las mujeres (1932).
Su actividad literaria se desarrolló también en estrecha relación con el ámbito musical. Escribió libretos para diversos compositores, entre ellos Manuel de Falla ―con quien colaboró en obras como El amor brujo y El sombrero de tres picos―, así como para Joaquín Turina, Conrado del campo o José María Usandizaga, ampliando la proyección de su obra en el panorama cultural de su tiempo.
Formó parte del Lyceum Club Femenino de Madrid desde su creación en 1926, participando en sus actividades y contribuyendo a la consolidación de este espacio como plataforma de formación, intercambio intelectual y proyección pública de las mujeres.
Durante la Segunda República desarrolló una intensa actividad pública como conferenciante y articulista, abordando cuestiones relacionadas con la educación, la ciudadanía y la igualdad. Fue elegida diputada en las Cortes por el Partido Socialista Obrero Español, donde centró su labor en la defensa de los derechos civiles, la educación y la participación de las mujeres en la vida política.
Tras la Guerra Civil se exilió, continuando su actividad intelectual fuera de España. Falleció en Buenos Aires, el 28 de junio de 1974.
La relación de María de la O Lejárraga con el Ateneo de Madrid se inicia antes de su ingreso como socia. En mayo de 1931 impartió en la institución un ciclo de cinco conferencias bajo el título «La mujer española ante la República», en el que abordó el papel de la mujer en el nuevo contexto político y defendió su participación activa en la vida pública, tal y como recogen diversos artículos de prensa de la época.
En 1932 participó en el ciclo «El pensamiento político de la España de hoy», en el que pronunció varias conferencias desde la tribuna del Ateneo, centradas en cuestiones relacionadas con la organización social, la democracia y la situación política del momento, según reflejan las crónicas periodísticas conservadas.
Ingresó como socia el 1 de enero de 1933, con el número 16.478, y fue presidenta de la Sección de Ciencias Morales y Políticas durante el curso 1933-1934. Asimismo, participó en conferencias, debates y ciclos de carácter político e intelectual, centrados en cuestiones como la ciudadanía, la organización social o la situación de la mujer en España, lo que refleja su integración en la vida institucional del Ateneo.
En este contexto, el Ateneo actuó como espacio de encuentro y articulación de iniciativas vinculadas al asociacionismo femenino. En particular, la Asociación Femenina de Educación Cívica, con la que Lejárraga estuvo estrechamente vinculada, se gestó en este entorno, desarrollando parte de su actividad en relación directa con la institución.