Pintor español.
Nació en Sevilla en 1599, siendo bautizado el 6 de junio de ese mismo año. Fue hijo de Juan Rodríguez de Silva y Jerónima Velázquez, adoptando el apellido de su madre, una práctica frecuente en Andalucía en aquella época. Inició su formación artística en su ciudad natal, primero en el Taller de Francisco de Herrera el Viejo y posteriormente con Francisco Pacheco, pintor, escritor y teórico, junto a quien estudió durante varios años y fue aprobado como maestro pintor. En 1918, Pacheco le casó con su hija, Juana, y fruto de este matrimonio tuvo dos hijas.
Durante su primera etapa sevillana desarrolló una pintura de marcado carácter naturalista, interesándose por la representación de escenas de la vida cotidiana y los efectos de la luz, siguiendo el camino de Caravaggio y Ribera. A este periodo pertenecen obras como Vieja friendo huevos (1618), El aguador de Sevilla (1619) o La adoración de los Magos (1619).
El aguador fue una de las primeras obras en difundir la fama de Velázquez en la corte española. En 1622, realizó su primer viaje a Madrid, aunque en ese momento no consiguió su propósito de pintar a los reyes. Al año siguiente volvió llamado por el conde-duque de Olivares y pintó el retrato de Felipe IV. El éxito de esta obra le abrió las puertas de la corte, siendo nombrado pintor del rey en 1623. A partir de entonces desarrolló gran parte de su trayectoria profesional al servicio de la monarquía, realizando numerosos retratos de la familia real y desempeñando distintos cargos dentro de la corte.
Entre 1929 y 1931 realizó su primer viaje a Italia, una experiencia que supuso un punto de inflexión en su trayectoria artística. Durante su estancia visitó ciudades como Venecia, Roma y Nápoles, donde estudió la pintura italiana y las colecciones de la Antigüedad clásica. A este periodo pertenecen, entre otras obras, La fragua de Vulcano (1630) y Vista del jardín de la Villa Medici de Roma con la estatua de Ariadna (1630). A su regreso a Madrid, inició un periodo de gran producción, consolidándose como el principal pintor de la corte de Felipe IV.
En enero de 1649, recién nombrado ayuda de cámara del rey, recibió el encargo de volver a Italia para conseguir pinturas y esculturas antiguas para seguir enriqueciendo la colección del monarca. Este segundo viaje marcó su trayectoria artística y personal. Durante su estancia realizó algunas de sus obras más conocidas, entre ellas el Retrato de Juan de Pareja (1650) y el Retrato del papa Inocencio X (1650). De vuelta a Madrid en 1652, fue nombrado aposentador de Palacio. Durante sus últimos años pintó algunas de las pinturas más representativas de su carrera, como Las meninas (1656) y Las hilanderas (1657). En 1659, ingresó como caballero en la Orden de Santiago.
Falleció en Madrid el 6 de agosto de 1660.