Creado en 1954. Fue sucedido en 1988 por el Instituto de Cooperación con el Mundo Árabe, integrado en la Agencia Española de Cooperación Internacional.
En el año 2006 se creó la Casa Árabe.
Institución fundada en 1951. Su sede se ubicaba en la calle Duque de Medinaceli. Julio Caro Baroja estuvo implicado como secretario, Menéndez Pidal como presidente honorífico y García de Diego como presidente electo.
Agrupación vocal integrada por Emilia y Nuria Quer, Francisco Paulet y Enrique Climent.
Asociación cultural fundada en Madrid en 1926, con el objetivo de impulsar la participación de las mujeres en la vida intelectual, cultural y social. La institución nació como iniciativa de un grupo de mujeres, en su mayor parte integrantes de clases privilegiadas, vinculadas al mundo de la enseñanza, la literatura y las artes, y se concibió como un espacio de encuentro destinado a favorecer el intercambio de ideas, la formación y el desarrollo de iniciativas culturales promovidas por mujeres. La organización del club tomó forma ese mismo año con la aprobación de su reglamento en abril de 1926, celebrándose su inauguración oficial el 4 de noviembre.
Inspirado en el modelo de los clubes femeninos surgidos en otros países europeos, el Lyceum madrileño se estructuró en distintas secciones —social, música, artes plásticas e industriales, literatura, ciencias, internacional e hispanoamericana— a través de las cuales se organizaban conferencias, conciertos, exposiciones, cursos y reuniones literarias.
Gracias a esta programación, la institución se convirtió en uno de los principales espacios de actividad cultural de Madrid entre las décadas de 1920 y 1930.
Entre las mujeres que impulsaron la creación del Lyceum se encontraba María de Maeztu, que asumió la presidencia del club, junto a Carmen Baroja, María Rodrigo, Zenobia Camprubí, Benita Asas Manterola, Dolores Cebrián o María de la O Lejárraga, presentadas en la prensa con motivo de la inauguración de la institución. El Lyceum reunió además a destacadas mujeres de la vida cultural española del momento, como Clara Campoamor, Victoria Kent, María Teresa León, Ernestina de Champourcín, Concha Méndez, Maruja Mallo o Elena Fortún, entre otras.
El Lyceum Club Femenino mantuvo una estrecha relación con el Ateneo de Madrid. Algunas de sus socias ya formaban parte del Ateneo o participaban en los círculos intelectuales vinculados a la institución. Asimismo, varias integrantes intervinieron en actividades celebradas en la Docta Casa.
Este vínculo se reflejó también en la prensa de la época. Distintos periódicos se hicieron eco de la creación e inauguración del Lyceum y publicaron artículos dedicados a presentar la nueva asociación y a explicar sus objetivos. Algunos de estos textos fueron firmados por intelectuales vinculados al Ateneo, como Cristóbal de Castro, Vicente Sánchez-Ocaña o Eusebio de Gorbea Lemmi, quienes valoraron positivamente la iniciativa y destacaron la importancia de crear un espacio destinado a la actividad cultural femenina.
La fundación del Lyceum coincidió con un momento especialmente complejo en la vida del Ateneo de Madrid. Tras su clausura por el gobierno de Primo de Rivera en febrero de 1924, la institución quedó sometida al control del Directorio y su actividad cultural quedó prácticamente suspendida. En 1926, año de la inauguración del Lyceum, el Ateneo atravesaba todavía una etapa de silencio institucional, sin celebración de conferencias, veladas ni actos públicos. En este contexto, el Lyceum se consolidó como un espacio de encuentro para muchas mujeres vinculadas a la vida cultural madrileña.
La actividad del Lyceum Club Femenino quedó interrumpida con el estallido de la Guerra Civil española. En 1939, con el establecimiento del régimen franquista, la institución fue incautada y su sede pasó a integrarse en el denominado Club Medina de la Sección Femenina de Falange, poniendo fin a la trayectoria de una de las asociaciones más relevantes de la vida cultural española del primer tercio del siglo XX. Tras su desaparición, algunas de sus antiguas integrantes continuaron vinculadas al Ateneo de Madrid, participando en su vida cultural e intelectual.
Mario Roso de Luna, teósofo y escritor, fue un destacado ateneísta que ingresó el 10 de diciembre de 1904 con el número de socio 7.867.
Desempeñó en el Ateneo los siguientes cargos:
Secretario primero de la Sección de Ciencias Naturales, Físicas y Matemáticas, durante el curso 1911-1912.
Presidente de la Sección de Música durante el curso 1930-1931.
Ingresó como socio del Ateneo de Madrid nº 4.576 el día 9 de febrero de 1882. Desempeñó los siguientes cargos en el Ateneo:
Junta de Gobierno:
Secretario 1º en 1888-89 y 1889-90.
Vicepresidente 2º desde el curso 1899-1900 hasta el curso 1905-06.
Presidente desde el curso 1918-19 hasta el curso 1922-23.
Sección de Ciencias Morales y Políticas:
Secretario 3º, curso 1883-84.
Secretario 2º, curso 1884-85.
Secretario 3º, curso 1886-87.
Sección de Música:
Presidente durante el curso 1932-33.