Estudio y empresa fotográfica española.
Denominación comercial adoptada en 1863 por el fotógrafo francés Jean Laurent Minier, conocido en España como Juan Laurent, tras asociarse con su yerno Alfonso Roswag. La firma sucedió al estudio fundado por Laurent en Madrid en 1856 y se convirtió en uno de los establecimientos fotográficos más importantes de España en el siglo XIX.
Especializada en retratos, vistas urbanas, monumentos, obras públicas y reproducciones de obras de arte, la empresa desempeñó un papel fundamental en la documentación y difusión del patrimonio histórico y artístico español. Desde comienzos de la década de 1860 desarrolló una intensa labor de reproducción fotográfica de las colecciones del Museo del Prado y de otras instituciones culturales, formando uno de los archivos fotográficos más relevantes de la época.
En 1881, cuando Jean Laurent decidió retirarse, la firma continuó su actividad bajo la dirección de su hijastra, Catalina Melina Dosch, y de su yerno, Alfonso Roswag. Posteriormente pasó a manos de J. Lacoste, J. Roig, N. Portugal y, finalmente, de Ruiz Vernacci, conservando la denominación de J. Laurent y C.ª durante varias décadas.
El archivo generado por la firma constituye uno de los conjuntos documentales más importantes para el estudio del patrimonio histórico, artístico y monumental de la España de los siglos XIX y XX. Actualmente se conserva en el Archivo Ruiz Vernacci del Instituto del Patrimonio Cultural de España.
Fotógrafo francés.
Nació en Garchizy, un pequeño pueblo de la región de Borgoña (Francia) el 23 de julio de 1816. Era hijo de Jean Laurent y de Claudine Minier. En 1843 se trasladó a Madrid, donde sería conocido como Juan Laurent, empezó trabajando como jaspeador en el establecimiento de Antonio Geandroet. Un año después, su nombre pasó a formar parte de la denominación comercial del negocio, Laurent, Geudroud y Compañía, en la que trabajó hasta 1857.
En 1855, inició su actividad como fotógrafo, probablemente de forma autodidacta, y a mediados de 1856 adquirió el antiguo estudio fotográfico de Charles Clifford, situado en una azotea del número 39 de la Carrera de San Jerónimo. Desde allí desarrolló una de las trayectorias profesionales más relevantes de la fotografía española del siglo XIX. En 1857, contrajo matrimonio con María Emilia Daillencq y Saffort, cuya hija, Catalina Melina Dosch Daillencq, fruto de un matrimonio anterior, heredaría el negocio en 1881.
El establecimiento alcanzó gran popularidad por la calidad de sus retratos. Por su estudio pasaron personas de todas las clases sociales y , en 1861, fue nombrado «Fotógrafo de S. M. la Reina». Además de su faceta como retratista, Laurent diversificó su actividad hacia la fotografía de monumentos, paisajes y reproducciones de obras de arte. Recorrió gran parte del territorio peninsular documentando ciudades, monumentos y colecciones artísticas, creando un gran archivo fotográfico que comercializó mediante catálogos publicados desde 1861, lo que lo convirtió en uno de los comerciantes más influyentes de la España de su tiempo.
A principios de la década de 1860, inició la reproducción fotográfica de las pinturas del Museo del Prado, convirtiéndose en uno de los principales difusores del patrimonio artístico español dentro y fuera del país. Paralelamente destacó por su interés en la innovación técnica. Trabajó con el procedimiento del colodión húmedo sobre placas de vidrio e incorporó los avances técnicos más relevantes de la fotografía de la época. Asimismo, junto al fotógrafo José Martínez Sánchez, desarrolló el denominado papel leptográfico, un procedimiento que mejoraba la calidad y estabilidad de las copias fotográficas.
En 1863, comenzó a utilizar la firma J. Laurent y C.ª, tras asociarse con su yerno Alfonso Roswag. En 1873 creó la sociedad junto a su hijastra Catalina Melida Dosch y Manuel Sánchez Rubio y, un año más tarde quedó registrada oficialmente el nombre de la compañía. Desde entonces combinó la realización de nuevos trabajos fotográficos con la gestión y explotación comercial del extraordinario archivo de negativos reunido durante décadas.
En 1881, se le otorgaron las medallas de la Orden de Isabel la Católica y de la Orden de Carlos III. Ese mismo año decidió retirarse, cediendo la dirección del establecimiento a su hijastra Catalina Dosch y a Alfonso Roswag, aunque la firma continuó utilizando su nombre hasta finales del siglo XIX.
Falleció en Madrid el 24 de noviembre de 1886.
Su producción constituye uno de los testimonios fotográficos más importantes de la España decimonónica. El archivo de Laurent y sus sucesores se conserva en el Archivo Ruiz Vernacci del Instituto del Patrimonio Cultural de España.
Pintor español.
Nació en Sevilla en 1599, siendo bautizado el 6 de junio de ese mismo año. Fue hijo de Juan Rodríguez de Silva y Jerónima Velázquez, adoptando el apellido de su madre, una práctica frecuente en Andalucía en aquella época. Inició su formación artística en su ciudad natal, primero en el Taller de Francisco de Herrera el Viejo y posteriormente con Francisco Pacheco, pintor, escritor y teórico, junto a quien estudió durante varios años y fue aprobado como maestro pintor. En 1918, Pacheco le casó con su hija, Juana, y fruto de este matrimonio tuvo dos hijas.
Durante su primera etapa sevillana desarrolló una pintura de marcado carácter naturalista, interesándose por la representación de escenas de la vida cotidiana y los efectos de la luz, siguiendo el camino de Caravaggio y Ribera. A este periodo pertenecen obras como Vieja friendo huevos (1618), El aguador de Sevilla (1619) o La adoración de los Magos (1619).
El aguador fue una de las primeras obras en difundir la fama de Velázquez en la corte española. En 1622, realizó su primer viaje a Madrid, aunque en ese momento no consiguió su propósito de pintar a los reyes. Al año siguiente volvió llamado por el conde-duque de Olivares y pintó el retrato de Felipe IV. El éxito de esta obra le abrió las puertas de la corte, siendo nombrado pintor del rey en 1623. A partir de entonces desarrolló gran parte de su trayectoria profesional al servicio de la monarquía, realizando numerosos retratos de la familia real y desempeñando distintos cargos dentro de la corte.
Entre 1929 y 1931 realizó su primer viaje a Italia, una experiencia que supuso un punto de inflexión en su trayectoria artística. Durante su estancia visitó ciudades como Venecia, Roma y Nápoles, donde estudió la pintura italiana y las colecciones de la Antigüedad clásica. A este periodo pertenecen, entre otras obras, La fragua de Vulcano (1630) y Vista del jardín de la Villa Medici de Roma con la estatua de Ariadna (1630). A su regreso a Madrid, inició un periodo de gran producción, consolidándose como el principal pintor de la corte de Felipe IV.
En enero de 1649, recién nombrado ayuda de cámara del rey, recibió el encargo de volver a Italia para conseguir pinturas y esculturas antiguas para seguir enriqueciendo la colección del monarca. Este segundo viaje marcó su trayectoria artística y personal. Durante su estancia realizó algunas de sus obras más conocidas, entre ellas el Retrato de Juan de Pareja (1650) y el Retrato del papa Inocencio X (1650). De vuelta a Madrid en 1652, fue nombrado aposentador de Palacio. Durante sus últimos años pintó algunas de las pinturas más representativas de su carrera, como Las meninas (1656) y Las hilanderas (1657). En 1659, ingresó como caballero en la Orden de Santiago.
Falleció en Madrid el 6 de agosto de 1660.
Poeta, escritor y pensador italiano, considerado una de las principales figuras de la literatura universal y uno de los autores más representativos de la cultura medieval europea.
Nació en Florencia en torno a 1265. Hijo de Alighiero de Bellincione y Bella degli Abati, creció en el seno de una familia vinculada a la facción güelfa. Durante su juventud recibió una formación centrada en el estudio de la literatura, la filosofía y la retórica. En estos años entabló amistad con el poeta Guido Cavalcanti, una de las principales figuras del dolce stil nuovo, movimiento literario que marcaría su producción literaria. La figura de Beatriz Portinari, a quien conoció siendo niño, se convirtió en una de las principales fuentes de inspiración de su obra y ocupa un lugar central en Vida nueva.
Además de su actividad literaria, participó activamente en la vida política de Florencia. Ocupó diversos cargos públicos y ejerció funciones diplomáticas hasta que los enfrentamientos entre las distintas facciones políticas de la ciudad provocaron su exilio en 1302, episodio que marcaría profundamente su trayectoria personal e intelectual. A partir de entonces residió en diferentes ciudades italianas hasta establecerse definitivamente en Rávena.
Su producción literaria incluye obras como Vida nueva, Convivio, De vulgari eloquentia y De monarchia. Sin embargo, su obra más conocida es La divina comedia, escrita durante sus años de exilio. Dividida en tres partes —Infierno, Purgatorio y Paraíso—, es considerada una de las obras más importantes de la literatura occidental.
La elección del italiano vulgar frente al latín como lengua de creación literaria contribuyó de forma decisiva a la consolidación del italiano moderno. Su legado literario lo ha convertido en una de las figuras más representativas de la cultura italiana.
Falleció en Rávena en 1321.
Escritor, novelista, periodista, crítico literario, jurista y catedrático español.
Nació en Zamora el 25 de abril de 1852, hijo de Genaro García Alas y Leocadia Ureña. El destino profesional de su padre como gobernador civil hizo que durante su infancia residiera en León y, posteriormente, en Asturias, territorio con el que mantuvo un estrecho vínculo durante toda su vida, pasando largas temporadas entre Oviedo y Guimarán.
Entre 1864 y 1869 cursó el bachillerato en Oviedo, obteniendo el título de bachiller de Artes el 8 de mayo de 1869. Al finalizar sus estudios, ingresó en la Universidad de Oviedo, donde obtuvo la licenciatura de Derecho Civil y Canónico en 1871.
En octubre de ese mismo año, se trasladó a Madrid para completar su formación universitaria. Durante ese periodo, inició su actividad periodística y comenzó a desarrollar una intensa labor como crítico literario. En 1874, empezó a colaborar en el periódico El Solfeo, donde adoptó por primera vez el seudónimo de «Clarín», con el que pasaría a la historia de la literatura española. También colaboró en numerosas publicaciones, entre ellas Revista de Asturias, Madrid Cómico, El Imparcial y El Globo. El 1 de julio de 1878, obtuvo el título de Doctor con la tesis El Derecho y la moralidad, dedicada a Francisco Giner de los Ríos, la cual constituyó su primera obra publicada. Dos años después, publicó Solos de Clarín, su primer libro literario, prologado por José Echegaray.
En 1882, obtuvo la cátedra de Economía Política y Estadística de la Universidad de Zaragoza y contrajo matrimonio con Onofre García Argüelles, con quien tuvo dos hijos y una hija. Al año siguiente se incorporó a la Universidad de Oviedo, donde desempeñó las cátedras de Derecho Romano y de Derecho Natural, compaginando la docencia con una intensa actividad literaria y periodística.
Figura fundamental del Realismo español, cultivó la novela, el cuento, el ensayo y la crítica literaria. Entre sus obras más destacadas se encuentran La Regenta (1884-1885), obra que le dio fama universal y que hoy está considerada una de las grandes novelas de la literatura española, y Su único hijo (1891). Como cuentista destacan Doña Berta, Cuervo, Superchería (1892) y Cuentos morales (1896). Desempeñó también el cargo de concejal republicano en el Ayuntamiento de Oviedo en 1891. No obstante, fue su labor como crítico literario, caracterizada por el rigor intelectual y la independencia de criterio, la que lo convirtió en una de las voces más influyentes de la crítica española del siglo XIX.
Falleció en Oviedo el 13 de junio de 1901.
- Etapa como ateneísta:
Su relación con el Ateneo de Madrid comenzó durante sus años de formación en la capital, cuando frecuentaba la biblioteca de la antigua sede de la calle de la Montera y participaba en los debates y conferencias organizados por la institución. Desde muy joven, siguió de cerca la actividad del Ateneo, reflejando en numerosos artículos periodísticos su interés por la vida intelectual de la Docta Casa.
En 1886, impartió un ciclo de conferencias dedicado a Antonio Alcalá Galiano y continuó colaborando con la institución en distintas actividades culturales. Durante el curso 1897-1898, fue invitado a participar en el Curso de Estudios Superiores del Ateneo, donde ofreció un ciclo sobre «Teorías religiosas en la filosofía novísima», compuesto por seis conferencias celebradas entre noviembre y diciembre de 1897. El Archivo del Ateneo de Madrid conserva la correspondencia mantenida entre Leopoldo Alas, Segismundo Moret y Victoriano de la Cuesta, documentación que permite reconstruir la preparación del curso y conocer mejor la participación de Clarín en la vida del Ateneo.
Clavecinista, pianista, compositora, directora de orquesta y musicóloga española.
Nació en Baracaldo (Vizcaya) el 20 de abril de 1939. Comenzó sus estudios de piano en el Conservatorio de Bilbao y posteriormente estudió composición y clavecín en el Conservatorio de Alicante. Fue alumna del compositor navarro Fernando Remacha y amplió su formación gracias a diversas becas de estudio en distintos centros internacionales, como el Real Conservatorio de Copenhague, de la mano de los profesores Leif Thybo y Karl Johan Isaksen, así como en los Cursos Internacionales de Darmstadt y en Francia con el clavecinista Kenneth Gilbert.
Su trayectoria como pianista y clavecinista la llevó a actuar en numerosos países por todo el mundo. Paralelamente, desarrolló una amplia producción compositiva que abarca música escénica, sinfónica, coral, de cámara, obras para clave y repertorio vocal. Entre sus composiciones más destacadas se encuentra la ópera Pelleas et Mélisande (1974), con textos de Pablo Neruda, considerada una de sus obras más relevantes. Sus composiciones han sido interpretadas por músicos como José Luis Rodrigo, Dimitar Funadjiev, Esperanza Abad, Marta Knörr, Elisabeth Klein o el Quinteto de Pamplona, y gran parte de ellas han sido grabadas por Radio Nacional de España.
Compaginó su actividad como intérprete y compositora con una intensa labor investigadora y divulgativa centrada en la presencia de las mujeres en la historia de la música. Pronunció numerosas conferencias, publicó artículos en revistas especializadas como Melómano y Opus Música. En el volumen Mujeres en la música, coordinado por Patricia Adkins Chiti, redactó un capítulo dedicado a las compositoras españolas de los siglos XIX y XX.
Su compromiso con la difusión y puesta en valor de la creación femenina la llevó a impulsar y colaborar en distintos encuentros y festivales internacionales, como Frauen Musik de Viena, Donne in Musica de Roma o el Festival de Mujeres en la Música de Getxo.
Fue fundadora y presidenta de la Asociación Mujeres en la Música, creada en 1989, de la que posteriormente sería Presidenta de Honor. Fue también miembro de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País.
En mayo de 2009 recibió un homenaje organizado por la Asociación de Mujeres en la Música en el Auditorio Nacional de Madrid con motivo de su setenta aniversario. Poco antes de su fallecimiento participó en el XIV Festival de Música Española de Cádiz, donde estrenó su obra El grito para cuarteto de cuerda.
Falleció en Madrid el 5 de abril de 2017.
- Etapa como ateneísta:
Fue socia del Ateneo de Madrid con el número 22056, ingresando el 30 de abril de 1989, aunque la relación de Ozaita con la institución se había iniciado años antes. Su presencia en el Ateneo estuvo especialmente ligada a la actividad musical desarrollada en la Docta Casa durante las décadas de 1980 y 1990, participando en diferentes ciclos, conciertos y conferencias.
En marzo de 1984 impartió una conferencia titulada «La otra historia de la música», auspiciada por la Sección de Música, antecedente del posterior ciclo de conferencias-concierto celebrado en abril de 1985 en colaboración con la Fundación Banco Exterior. Ambas iniciativas resultaron especialmente novedosas en el panorama musical español de los años ochenta.
En uno de los conciertos de ese mismo ciclo estrenó sus Tres canciones españolas, interpretadas por la soprano Christel Nies y el pianista Diego Feinstein.
Su actividad en el Ateneo se inscribe dentro de su labor como intérprete, investigadora y divulgadora, líneas de trabajo que desarrolló durante toda su trayectoria profesional.
Escritora española.
Nació en Salamanca el 8 de diciembre de 1925. Fue hija de José María Martín López, notario de Salamanca, y de María Gaite Veloso, natural de Orense. Durante su infancia recibió su educación en el ámbito doméstico, siendo su padre quien le inculcó el interés por el arte, la literatura y la historia. Cursó bachillerato en el Instituto Femenino Lucía Medrano de Salamanca de la mano de Rafael Lapesa y Salvador Ramírez, quienes influyeron de manera decisiva en su vocación literaria. Entre 1943 y 1949 estudió Filología Románica en la Universidad de Salamanca, donde obtuvo el Premio Extraordinario.
A finales de la década de 1940 se trasladó a Madrid para continuar con sus estudios, formando parte del círculo literario conocido como Generación de Medio Siglo, entre los que se encontraban Ignacio Aldecoa, Josefina Rodríguez, Alfonso Sastre, Jesús Fernández Santos, Agustín García Calvo y Rafael Sánchez Ferlosio, con quien estuvo casada entre 1953 y 1970. Durante esos años colaboró en diversas revistas literarias y comenzó a desarrollar una intensa actividad creativa.
En 1954 obtuvo el Premio Café Gijón por su primera novela, El balneario, y en 1957 el Premio Eugenio Nadal por Entre visillos. A lo largo de su trayectoria cultivó diversos géneros —novela, relato, ensayo, poesía, teatro y guion— y alternó la creación literaria con la investigación histórica. A esta vertiente pertenecen obras como El proceso de Macanaz (1970), Usos amorosos del siglo XVIII en España (1972) o Usos amorosos de la posguerra española (1987).
Tras más de una década dedicada principalmente a la investigación, retomó su andadura literaria con novelas como Retahílas (1974) y El cuarto de atrás (1978). No obstante, siguió cultivando el género ensayístico, con títulos como El cuento de nunca acabar (1983). Novelas como Nubosidad variable (1992), La reina de las nieves (1994) o Irse de casa (1998), dedicadas a su hija Marta, que falleció con tan solo veintiocho años, la consolidaron como una de las autoras más reconocidas del último tercio del siglo XX. Desarrolló también una destacada labor como articulista, traductora y guionista de televisión.
A lo largo de su carrera recibió numerosos galardones, entre los que destacan el Premio Nacional de Literatura (1978), el Premio Príncipe de Asturias (1988), el Premio Nacional de las Letras Españolas (1994), la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes (1997) y la Pluma de Plata del Círculo de la Escritura (1999), entre otros.
Falleció en Madrid el 23 de julio de 2000.
- Etapa como ateneísta:
Fue socia del Ateneo de Madrid con el número 8580, ingresando en la institución el 26 de enero de 1963. Desde esa fecha mantuvo una relación continuada y especialmente significativa con el Ateneo, que se convirtió en uno de los espacios fundamentales de su vida intelectual, creativa y personal.
Mantuvo una estrecha vinculación con la institución, frecuentando de manera habitual su Biblioteca, lugar en el que desarrolló buena parte de su trabajo literario. La propia autora dejó constancia en distintas ocasiones la importancia de este espacio, al que definió como su “segunda casa” y su principal lugar de estudio y escritura durante décadas, llegando a afirmar que allí escribió más de la mitad de su obra.
Participó de forma activa en la vida institucional del Ateneo, interviniendo en conferencias, presentaciones de libros y actos culturales. En mayo de 1974 formó parte de la Junta Gestora como representante de los socios, en un momento convulso de la historia del Ateneo, marcado por intensos debates internos y una gran crisis institucional.
La presencia del Ateneo quedó reflejada también en su obra literaria, donde la institución aparece como escenario o referencia en algunas de sus novelas, como Nubosidad variable; así como en numerosos textos cortos, algunos inéditos y otros recogidos en compilaciones como Agua pasada o Cuadernos de todo.
En reconocimiento a su trayectoria y a su vinculación con el Ateneo de Madrid, fue nombrada socia de mérito tras la votación de la Junta General Extraordinaria celebrada el 5 de marzo de 1987.
Escritor, político e intelectual español.
Nació en Alcalá de Henares el 10 de enero de 1880. Fue hijo de Esteban Azaña (propietario agrícola y alcalde de Alcalá) y de Josefina Díaz-Gallo, y hermano de Gregorio, Carlos y Josefa.
Cursó sus primeros estudios en el colegio Complutense, en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid y en el Real Colegio de Estudios Superiores María Cristina de El Escorial. Se licenció en Derecho por la Universidad de Zaragoza en 1897 y se doctoró en la Universidad Central de Madrid en 1900 con la memoria titulada La responsabilidad de las multitudes.
En 1909, ingresó por oposición en la Dirección General de los Registros y del Notariado, donde desarrolló su carrera como funcionario. Paralelamente, inició una intensa actividad intelectual y periodística, colaborando en diarios como El Imparcial y El Sol. En 1913 fundó, junto a José Ortega y Gasset y Fernando de los Ríos, la Liga de Educación Política.
Durante la Primera Guerra Mundial se manifestó públicamente a favor de los aliados y viajó como corresponsal a los frentes franceses. En el ámbito literario dirigió la revista La Pluma (1920-1923) y posteriormente el semanario España (1920-1924). En 1926 obtuvo el Premio Nacional de Literatura por Vida de don Juan Varela. Es autor, entre otras obras, de El jardín de los frailes, Fresdeval, La invención del Quijote y otros ensayos, La velada en Benicarló y sus Diarios, considerados un testimonio fundamental para el estudio de la vida política española del periodo republicano.
Su compromiso político se acentuó durante la Dictadura de Primo de Rivera. Tras su alejamiento del Partido Reformista, impulsó en 1925 la creación de Acción Republicana y participó activamente en el proceso que condujo a la proclamación de la Segunda República. Formó parte del Comité Revolucionario surgido del Pacto de San Sebastián (1930) y, tras el 14 de abril de 1931, ocupó la cartera de Guerra en el Gobierno provisional. En octubre de ese mismo año, fue nombrado presidente del Consejo de ministros, cargo que desempeñó hasta septiembre de 1933. En 1934 promovió la creación de Izquierda Republicana. Tras la victoria del Frente Popular en febrero de 1936, volvió a presidir el Gobierno, y en mayo fue elegido presidente de la República; cargo que ejerció hasta su dimisión en febrero de 1939.
Falleció en el exilio, en Montauban (Francia), el 3 de noviembre de 1940.
- Etapa como ateneísta:
La vinculación de Azaña con el Ateneo de Madrid se inició a principios del siglo XX, ingresando en la institución el 10 de diciembre de 1900, con el número 7069.
Desde sus primeros años como socio, participó activamente en las secciones. Desempeñó el cargo de secretario 4º de la Sección de Ciencias Históricas durante el curso 1902-1903 y, después, el de secretario 2º de la Sección de Ciencias Morales y Políticas entre 1903 y 1904.
El 6 de febrero de 1913 fue nombrado secretario 1º de la Junta de Gobierno que presidía Rafael María de Labra, cargo que ejerció hasta enero de 1920. Durante este periodo asumió un papel de gran importancia en la vida institucional del Ateneo, interviniendo de forma activa en su organización interna y en el desarrollo de su programación cultural.
Con la caída de la Dictadura y la reapertura del Ateneo, fue elegido presidente en las elecciones celebradas el 18 de junio de 1930. Durante su presidencia, la institución se convirtió en uno de los principales foros de articulación del republicanismo, actuando como espacio de reunión, debate y coordinación de las fuerzas políticas que impulsaban el cambio de régimen.
Tras la proclamación de la Segunda República y su incorporación al Gobierno provisional como ministro de guerra, simultaneó inicialmente ambos cargos. La compatibilidad entre la presidencia del Ateneo y sus responsabilidades gubernamentales fue objeto de debate en la Junta General, donde obtuvo el respaldo mayoritario de los socios. No obstante, las tensiones internas y el clima político del momento hicieron que Azaña manifestara la imposibilidad de simultanear el cargo con la presidencia del Consejo de ministros, renunciando a su reelección en mayo de 1932.
Posteriormente, el 20 de noviembre de 1934 fue elegido presidente de la Sección de Ciencias Morales y Políticas, responsabilidad que desempeñó hasta 1936.
La trayectoria de Manuel Azaña en el Ateneo de Madrid constituye un capítulo significativo de la historia de la institución, cuya vinculación formó parte esencial de su trayectoria intelectual y política. Su memoria como ilustre ateneísta sigue habitando numerosos rincones del Ateneo, tales como la sala de protocolo de la institución, presidida por su retrato; o la propia Biblioteca, donde se conserva una mesa presidencial (datada en 1884), la cual ha sido nombrada coloquialmente como “mesa de Azaña”.
Conocida también como María Martínez Sierra, fue una escritora, pedagoga, dramaturga, traductora y política española. Su trayectoria estuvo vinculada a un fuerte compromiso con la educación, los procesos de modernización cultural y la incorporación de las mujeres a la esfera pública durante el primer tercio del siglo XX.
Nació en San Millán de la Cogolla (La Rioja), el 28 de diciembre de 1874. Hija del doctor Leandro Lejárraga y de Natividad García, que se ocupó en primera instancia de su educación. Posteriormente se formó en Madrid, en la Institución Fernando de Castro para la Educación de la Mujer, donde estudió Magisterio, idiomas y comercio, obteniendo el título en 1894. En 1895 consiguió, por oposición, destino como profesora en la Escuela Modelo de Madrid.
Desde finales del siglo XIX desarrolló una intensa actividad literaria, cuya producción fue publicada en gran medida bajo el nombre de su marido, Gregorio Martínez Sierra, circunstancia que ha condicionado históricamente la atribución de su obra.
Participó en distintas revistas de la época y desarrolló una amplia producción que abarca teatro, ensayo y artículos. Entre sus obras destacan Cartas a las mujeres de España (1916), publicadas inicialmente en la revista Blanco y Negro en 1915, a las que siguieron títulos como Feminismo, feminidad, españolismo (1917), La mujer moderna (1920) o Nuevas cartas a las mujeres (1932).
Su actividad literaria se desarrolló también en estrecha relación con el ámbito musical. Escribió libretos para diversos compositores, entre ellos Manuel de Falla ―con quien colaboró en obras como El amor brujo y El sombrero de tres picos―, así como para Joaquín Turina, Conrado del campo o José María Usandizaga, ampliando la proyección de su obra en el panorama cultural de su tiempo.
Formó parte del Lyceum Club Femenino de Madrid desde su creación en 1926, participando en sus actividades y contribuyendo a la consolidación de este espacio como plataforma de formación, intercambio intelectual y proyección pública de las mujeres.
Durante la Segunda República desarrolló una intensa actividad pública como conferenciante y articulista, abordando cuestiones relacionadas con la educación, la ciudadanía y la igualdad. Fue elegida diputada en las Cortes por el Partido Socialista Obrero Español, donde centró su labor en la defensa de los derechos civiles, la educación y la participación de las mujeres en la vida política.
Tras la Guerra Civil se exilió, continuando su actividad intelectual fuera de España. Falleció en Buenos Aires, el 28 de junio de 1974.
- Etapa como ateneísta:
La relación de María de la O Lejárraga con el Ateneo de Madrid se inicia antes de su ingreso como socia. En mayo de 1931 impartió en la institución un ciclo de cinco conferencias bajo el título «La mujer española ante la República», en el que abordó el papel de la mujer en el nuevo contexto político y defendió su participación activa en la vida pública, tal y como recogen diversos artículos de prensa de la época.
En 1932 participó en el ciclo «El pensamiento político de la España de hoy», en el que pronunció varias conferencias desde la tribuna del Ateneo, centradas en cuestiones relacionadas con la organización social, la democracia y la situación política del momento, según reflejan las crónicas periodísticas conservadas.
Ingresó como socia el 1 de enero de 1933, con el número 16.478, y fue presidenta de la Sección de Ciencias Morales y Políticas durante el curso 1933-1934. Asimismo, participó en conferencias, debates y ciclos de carácter político e intelectual, centrados en cuestiones como la ciudadanía, la organización social o la situación de la mujer en España, lo que refleja su integración en la vida institucional del Ateneo.
En este contexto, el Ateneo actuó como espacio de encuentro y articulación de iniciativas vinculadas al asociacionismo femenino. En particular, la Asociación Femenina de Educación Cívica, con la que Lejárraga estuvo estrechamente vinculada, se gestó en este entorno, desarrollando parte de su actividad en relación directa con la institución.