Escritor, novelista, periodista, crítico literario, jurista y catedrático español.
Nació en Zamora el 25 de abril de 1852, hijo de Genaro García Alas y Leocadia Ureña. El destino profesional de su padre como gobernador civil hizo que durante su infancia residiera en León y, posteriormente, en Asturias, territorio con el que mantuvo un estrecho vínculo durante toda su vida, pasando largas temporadas entre Oviedo y Guimarán.
Entre 1864 y 1869 cursó el bachillerato en Oviedo, obteniendo el título de bachiller de Artes el 8 de mayo de 1869. Al finalizar sus estudios, ingresó en la Universidad de Oviedo, donde obtuvo la licenciatura de Derecho Civil y Canónico en 1871.
En octubre de ese mismo año, se trasladó a Madrid para completar su formación universitaria. Durante ese periodo, inició su actividad periodística y comenzó a desarrollar una intensa labor como crítico literario. En 1874, empezó a colaborar en el periódico El Solfeo, donde adoptó por primera vez el seudónimo de «Clarín», con el que pasaría a la historia de la literatura española. También colaboró en numerosas publicaciones, entre ellas Revista de Asturias, Madrid Cómico, El Imparcial y El Globo. El 1 de julio de 1878, obtuvo el título de Doctor con la tesis El Derecho y la moralidad, dedicada a Francisco Giner de los Ríos, la cual constituyó su primera obra publicada. Dos años después, publicó Solos de Clarín, su primer libro literario, prologado por José Echegaray.
En 1882, obtuvo la cátedra de Economía Política y Estadística de la Universidad de Zaragoza y contrajo matrimonio con Onofre García Argüelles, con quien tuvo dos hijos y una hija. Al año siguiente se incorporó a la Universidad de Oviedo, donde desempeñó las cátedras de Derecho Romano y de Derecho Natural, compaginando la docencia con una intensa actividad literaria y periodística.
Figura fundamental del Realismo español, cultivó la novela, el cuento, el ensayo y la crítica literaria. Entre sus obras más destacadas se encuentran La Regenta (1884-1885), obra que le dio fama universal y que hoy está considerada una de las grandes novelas de la literatura española, y Su único hijo (1891). Como cuentista destacan Doña Berta, Cuervo, Superchería (1892) y Cuentos morales (1896). Desempeñó también el cargo de concejal republicano en el Ayuntamiento de Oviedo en 1891. No obstante, fue su labor como crítico literario, caracterizada por el rigor intelectual y la independencia de criterio, la que lo convirtió en una de las voces más influyentes de la crítica española del siglo XIX.
Falleció en Oviedo el 13 de junio de 1901.
Su relación con el Ateneo de Madrid comenzó durante sus años de formación en la capital, cuando frecuentaba la biblioteca de la antigua sede de la calle de la Montera y participaba en los debates y conferencias organizados por la institución. Desde muy joven, siguió de cerca la actividad del Ateneo, reflejando en numerosos artículos periodísticos su interés por la vida intelectual de la Docta Casa.
En 1886, impartió un ciclo de conferencias dedicado a Antonio Alcalá Galiano y continuó colaborando con la institución en distintas actividades culturales. Durante el curso 1897-1898, fue invitado a participar en el Curso de Estudios Superiores del Ateneo, donde ofreció un ciclo sobre «Teorías religiosas en la filosofía novísima», compuesto por seis conferencias celebradas entre noviembre y diciembre de 1897. El Archivo del Ateneo de Madrid conserva la correspondencia mantenida entre Leopoldo Alas, Segismundo Moret y Victoriano de la Cuesta, documentación que permite reconstruir la preparación del curso y conocer mejor la participación de Clarín en la vida del Ateneo.